Yomita
Español
Yomita Tutor

Aprende idiomas hablando.

Un profesor de idiomas con el que hablas, no una app que tocas. Dice la frase, te escucha repetirla y te da una sola cosa que corregir. Enseña como una persona porque escucha como una.

Mira cómo se siente
17 idiomas · cientos de clases · interacción en tiempo real
Una mujer camina por una calle soleada del casco antiguo con un auricular inalámbrico, diciendo una frase en voz alta, con el teléfono guardado en el bolsillo.
Como un profesor de verdad

Háblale como a una persona.

Las tarjetas de vocabulario no te oyen. Tutor sí. Escucha lo que dijiste de verdad, te dice qué funcionó y corrige una cosa antes de seguir.

"Un caffè, per favore."Tú, en voz alta, primer intento

Hablas tú. En voz alta.

Ni un toque ni una respuesta escrita. La única manera de atravesar una lección es decirlo de verdad.

«Estás en la barra de un bar del Trastevere.»El tutor, en el idioma que ya hablas

Enseña en tu idioma

La introducción, las instrucciones, las correcciones: todo con palabras que ya conoces. Lo único ajeno es la frase misma.

«La vocal de Quanto se te escapó.»El tutor, después de escuchar

Escuchó cómo lo dijiste

No si elegiste las palabras correctas, sino cómo sonaron. Eso solo te lo puede decir quien escucha.

"E un cornetto?"El tutor, haciendo de barista

Te responde, metido en el papel

No te examina. Asume el otro papel y sostiene su mitad de la conversación mientras tú sostienes la tuya.

Cómo va una lección

Una lección es una conversación.

Cada clase es una escena corta de la vida real, como pedir un café en Roma o encontrar tu tren en Tokio. En voz alta, de principio a fin.

  1. Elige una escena

    Elige dónde quieres poder hablar. Cada escena enseña unas cuantas frases que de verdad vas a usar.

  2. Escúchala primero

    El tutor plantea la escena en tu idioma y luego dice la frase despacio en el que estás aprendiendo.

  3. Repítela

    Escucha cómo lo dijiste y corrige una cosa cada vez. La palabra difícil, despacio, y luego la frase entera otra vez.

  4. Representa la escena

    Cuando ya tienes las frases, el tutor hace de camarero, de vendedora del puesto, del desconocido del andén. Tú respondes como tú mismo.

Una lección en curso: la escena, la frase que decir, el orbe de voz del tutor hablando y un único botón de Parar.
El curso «Una semana en Roma» con sus ocho lecciones, desde pedir un café hasta comprar un billete.
Comentarios

Escucha qué funcionó. Mira qué corregir.

Los buenos profesores no te entregan una lista de errores. Te dicen qué hiciste bien y luego te dan la única cosa que probar a continuación.

  • Elogio con un motivo

    «El ritmo era el correcto.» «Clavaste la consonante doble.» No «buen trabajo». Aprendes qué funcionó.

  • Una corrección cada vez

    Señala la única palabra que se te escapó, la dice despacio y te deja intentarlo de nuevo. Volver a intentarlo forma parte de la conversación.

  • Puntuaciones en pantalla, nunca en voz alta

    Tu puntuación de pronunciación y la palabra que trabajar aparecen en pantalla. El tutor nunca lee los números en voz alta, así que una lección nunca se convierte en un examen.

  • Explicado en tu idioma

    Las instrucciones y las correcciones llegan en el idioma que hablas. Las frases, en el que estás aprendiendo. Nunca mezclados en la misma oración.

La tarjeta de resultado tras un intento: puntuaciones de pronunciación, fluidez y tarea, la palabra que trabajar resaltada y, debajo, qué estuvo bien.
Manos libres

Aprende mientras caminas, cocinas o vas al trabajo.

Sin botón de micrófono y sin nada que tocar entre frase y frase. Una lección tiene un solo control: Parar. Ponte los auriculares y deja los ojos donde hagan falta.

Un hombre corta verduras en una cocina soleada, con un auricular puesto, diciendo una frase en voz alta con las dos manos ocupadas y ningún teléfono a la vista.
Empieza por un viaje

Aprende primero lo que vas a decir.

Los cursos se construyen alrededor de lugares, no de capítulos de gramática. Practicas las frases que necesitas el día que llegas.

Una viajera en la barra de mármol de un bar romano, hablando con el barista mientras él deja el espresso, con un auricular puesto.

Una semana en Roma

Pide, pregunta, discúlpate y llega a donde vas.

Italiano
Un joven levanta una naranja y le pregunta algo a una vendedora que se ríe, en un mercado al aire libre y soleado.

El mercado del sábado

Compra comida, regatea un poco y vete con lo que querías.

Español
Una viajera con mochila preguntando una dirección a un empleado de estación en un andén de Tokio al anochecer, mientras él señala el fondo del andén.

Tres días en Tokio

Trenes, konbini y pedir ayuda sin inglés.

Japonés
Diecisiete idiomas

Aprende cualquiera de ellos. En cualquiera de ellos.

Cientos de clases en cada idioma, de nivel 1 a 10. El nivel 1 son tus primeras palabras; el nivel 10 es una reunión de negocios que te pondría nervioso incluso en tu propio idioma. Y la lista sirve dos veces: cada idioma de aquí es uno que puedes aprender, y cada uno es un idioma en el que Yomita Tutor puede enseñar, así que las explicaciones llegan siempre en palabras que ya tienes.

Árabe Chino Neerlandés Inglés Francés Alemán Indonesio Italiano Japonés Coreano Polaco Portugués Ruso Español Tailandés Turco Vietnamita
Niveles 1–10

Cientos de clases, hechas para hablar.

Cientos de clases en diecisiete idiomas, todas habladas en voz alta, y cada una ocupa un lugar en una escalera del 1 al 10. Cada nivel responde a una sola pregunta: ¿cuánto tiene que adaptarse la otra persona para que la conversación funcione? En el nivel 1 lleva ella todo el peso. En el nivel 10 no se adapta nada, y ni se da cuenta.

Yomita Tutor se centra en los niveles 1 a 6: de tus primeras palabras a defender tu postura en un desacuerdo. Los niveles 7 a 10 describen el resto de la subida.

1–3

Lengua prestada

Usas lengua que te dieron.

  1. 01

    Reconocimiento

    Unos pocos sonidos memorizados: hola, gracias, tu propio nombre. La velocidad normal es ruido y la otra persona lleva todo el intercambio.

  2. 02

    Etiquetas y moldes

    Sustantivos, números y un puñado de moldes de frase con una palabra cambiada. Las gestiones previsibles funcionan, hasta que una se sale del guion.

  3. 03

    El primer intercambio real

    Construyes frases en vez de recuperarlas, y puedes pedir que repitan o hablen más despacio. Esa sola destreza convierte una gestión en una conversación.

4–6

Lengua propia

La construyes tú y resuelves lo que no habías previsto.

  1. 04

    Tiempos y razones

    Lo que pasó, lo que pasará y por qué. Lento, tosco y con autocorrecciones, pero genuinamente tuyo en vez de montado con piezas memorizadas.

  2. 05

    Independencia

    Un problema, una queja, una cita que se movió: situaciones que nunca ensayaste. Podrías vivir allí sin que nadie te traduzca.

  3. 06

    Negociación y opinión

    Tomas una postura y la defiendes, discrepas, persuades, dices que no. Empiezas a oír lo que se quiere decir, no solo lo que se dice.

7–9

Lengua situada

Lo correcto se da por hecho. La medida es si encaja en la situación.

  1. 07

    Adecuación

    La misma frase en formal o en coloquial, y sabes cuál pide el momento. La gente deja de hablarte en versión simplificada.

  2. 08

    Nivel de trabajo

    Haces tu trabajo en el idioma en terreno conocido: reuniones, correspondencia, explicar lo que haces, pedir ayuda. Correcto, y aún así agotador.

  3. 09

    Credibilidad profesional

    Representas a los tuyos ante fuera: clientes, negociaciones, malas noticias, llevarle la contraria a alguien con más rango. Los errores que te quedan ya no te cuestan autoridad.

10

Lengua transparente

El idioma deja de ser el obstáculo.

  1. 10

    Dominio profesional pleno

    Nadie te hace concesiones: gente hablando a la vez, acentos regionales, humor, hostilidad, la hora sin guion de después. Sigues teniendo acento y lagunas, y no te cuestan nada.

Principios

Habla más. Mira menos.

Medimos Tutor por lo que sabes decir al final de una lección, no por cuánto tiempo te quedaste en la app.

Hecho para dejarlo.

Sin rachas que mantener ni notificaciones que te hagan sentir culpable. Una lección corta es una buena lección.

Tu voz se salta nuestros servidores.

El audio va directo de tu teléfono al modelo. Nosotros nunca lo recibimos, así que no hay nada que guardar de nuestro lado.

Sin registro.

Sin contraseña, sin perfil que rellenar. Elige un idioma y empieza a hablar.

Preguntas

Conviene saberlo.

¿De verdad se siente como un profesor humano?

Esa es la idea. Tú hablas y te responde. Oye el intento que de verdad hiciste, te dice qué estuvo bien y te da una cosa que cambiar. No hay pantallas de opción múltiple ni botones entre frase y frase.

¿Tengo que tocar algo durante una lección?

No. No hay botón de micrófono ni nada que pulsar entre frase y frase. El tutor habla, tú respondes en voz alta y la cosa sigue. Una lección tiene un solo control: Parar.

¿Cuánto dura una lección?

Una escena corta de la vida real, practicada en voz alta: unas duran un par de minutos, otras más.

¿Sirve para principiantes?

Sí. El tutor dice cada frase primero, despacio, y explica y corrige en el idioma que ya hablas.

¿Tengo que mirar la pantalla?

No. Las lecciones son manos libres, con un solo control: Parar. Tu puntuación y la palabra que trabajar aparecen en pantalla si quieres mirar.

¿Qué idiomas puedo aprender?

Diecisiete: árabe, chino, neerlandés, inglés, francés, alemán, indonesio, italiano, japonés, coreano, polaco, portugués, ruso, español, tailandés, turco y vietnamita. Esos mismos diecisiete son los idiomas en los que puede enseñar, así que hables el que hables, la introducción y las correcciones te llegan en él.

¿Hay cursos para todos ellos?

Todavía no. Los cursos ya hechos son italiano, español y japonés: Una semana en Roma, El mercado del sábado y Tres días en Tokio. Los otros catorce también se enseñan, solo que todavía sin un viaje construido a su alrededor.

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Dilo en voz alta. Esa es la lección.

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